¿Cuál es la relación entre acceso a la energía y la pobreza?

Muchos de los que estamos leyendo esto ahora, probablemente estamos acostumbrados a contar con un servicio de energía de manera regular. Lamentablemente, esta no es una realidad para todos, pues muchas comunidades remotas de América Latina y el Caribe nunca han tenido energía eléctrica. Por esto, la energía tiene mucho que ver con la pobreza y la desigualdad social.

Un ejemplo de esta  realidad lo encontramos en El Espino, una comunidad rural de Bolivia, que durante años careció de acceso a electricidad. Esta situación cambió el año pasado, gracias a un proyecto de electrificación con el que miles de personas se vieron beneficiadas, siendo el caso de Marisela Amayo, una estudiante adolescente, que tenía que utilizar por las noches velas o mecheros para poder realizar sus tareas.

La energía eléctrica impacta directamente en la percepción de seguridad de la comunidad, y permite que los niños y jóvenes como Marisela pueden estudiar por la noche. Con el acceso a la electricidad, la historia de miles de niños puede ser diferente,  y su futuro también.

En un estudio realizado en 2019 por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), se muestra que la electrificación rural puede tener un impacto en la reducción del abandono escolar en los primeros años de educación;  además, contar con energía eléctrica influye en la disminución del trabajo infantil y, sobre todo, impacta en la reducción del ciclo de pobreza de la población rural.

Dentro de este panorama, las ecotecnologías y las energías renovables pueden ser soluciones integradoras e innovadoras, que favorezcan el acceso a la energía, reduzcan las inequidades sociales y tengan un impacto simultáneo en múltiples ODS.

 

Para leer más sobre el tema, te invitamos a consultar la entrada en el Blog del BID “energía para el futuro” en el siguiente enlace: aquí